Sangre, sudor y… ¡se-mi-fi-na-les!
La selección española se ha clasificado por vez primera para las semifinales de la Copa del Mundo, y luchará por superar el mejor puesto obtenido en un mundial, el cuarto logrado en la liguilla final de Brasil 50. El gol de Villa, de quién si no tenía que ser sino el ya “Pichichi” en solitario de Sudáfrica 2010, posibilita que el miércoles, a las 20:30 en Durban, vayamos a pelear por un puesto en la finalísima contra la selección más contundente del campeonato, Alemania, en la revancha de la final de la Eurocopa de 2008.
Como muy bien dijo Luis Aragonés en la víspera de aquel histórico partido, las finales no se juegan: se ganan; y esto es precisamente lo que ha hecho España hoy, ya que esto realmente era toda una final. Y lo ha hecho -más bien lo hemos hecho, porque hoy todos hemos empujado un poco- después de que Paraguay nos haya hecho sufrir hasta el final.
España, durante una hora, ha caído en las redes de la telaraña tejida por el “Tata” Martino. Paraguay salió a no dejar jugar, en el buen sentido del término. Los guaraníes tenían perfectamente aprendida la lección, y salieron a presionar arriba y a incomodar todo lo posible la salida del balón gracias a la labor tanto de Víctor Cáceres como de los puntas Cardozo y Valdez. Tanto presionaba Paraguay que, al minuto de juego, tuvo su primera ocasión en los pies de Santana. Iker, que hoy ha recuperado el halo de las grandes ocasiones, detuvo su flojo disparo.
España no carburaba; ni Piqué ni Puyol ni Sergio Ramos lograban sacar la pelota con fluidez, y cuando lo lograban ahí estaban los centrocampistas paraguayos como lapas, encima de Xavi y de Xabi Alonso. El peligro era sobre todo del rival, que incluso llegó a marcar, pero el árbitro, el pésimo guatemalteco Carlos Batres, anuló el gol de Valdez por fuera de juego de un Cardozo que no tocó el balón pero sí hizo por jugarlo.
Fue ésta una de las poquísimas ocasiones en las que, con reservas, se puede decir que acertó Batres. Porque Chilavert en el fondo no mentía: el guatemalteco es malo, malo, malo de solemnidad; demostrándolo al hacer uno de los peores arbitrajes de todo el Mundial. Batres no cometió errores tan polémicos como los de sus colegas Larrionda y Rossetti; pero falló prácticamente en todo lo que señaló, salvo en el penalti de Piqué a Cardozo.
Una jugada que pudo ser negativamente decisiva para nuestros intereses, pero que no lo fue, cambiando radicalmente el juego de la selección desde ese mismo momento. Paraguay estaba consiguiendo “desquiciarnos” a todos; quien más quien menos le pedía soluciones a Del Bosque, ante la nulidad atacante de España en general y de Fernando Torres en particular. Lástima, pero el fuenlabreño no está para jugar; y en esa tesitura, en el minuto 59 llegó el agarrón del central del Barça al delantero del Benfica.
Pero entonces surgió Iker, quien adivinó el fuerte pero mal colocado disparo de Cardozo, blocando el “Jabulani” con una seguridad pasmosa. Por cierto, todo hay que decirlo: el lanzamiento debió haberse repetido porque entraron por lo menos tres jugadores españoles. Primer error técnico garrafal de Batres.
Y como suele ocurrir en estos casos, la parada de Casillas tuvo un efecto revitalizante para España. El fútbol es tan apasionante que en un minuto se pasó de un penalti a favor de Paraguay a otro a favor de España. Alcaraz derribó a Villa cuando éste se marchaba solo ante Justo Villar, y Batres no lo dudó, pero se “olvidó” de expulsar al central paraguayo. Segundo error garrafal.
Xabi Alonso tiró y marcó, pero el guatemalteco, protagonista absoluto ya del partido, mandó repetir porque presuntamente había entrado un jugador de la selección en el área. Qué vista tuvo el muchacho; tanto que se pasó de riguroso porque al español que supuestamente entró no le dio ni tiempo de pisar el área. El centrocampista del Madrid volvió a lanzar, pero esta vez el portero paraguayo del Valladolid le adivinó la intención, haciéndole otro clamoroso penalti acto seguido a Cesc -sustituto de Torres- en el rechace, sin que fuera señalado. Otro error más de Batres, que además dejó que los paraguayos practicaran un juego no violento pero sí duro, sin apenas señalar faltas. Sencillamente, lamentable.
Afortunadamente todo este surrealismo no minó la moral de nuestros internacionales, que ahora sí comenzaron a jugar y a encontrar más huecos en el entramado de Paraguay. El partido se rompió hacia una y otra área, pero con la diferencia de que los paraguayos primero carecían de la calidad suficiente en ataque para poner en problemas a la defensa española, y después el cansancio acumulado tras tantos minutos de máximo esfuerzo comenzaba a pasarles factura.
Del Bosque lo vio y a falta de un cuarto de hora dio entrada a Pedro. El extremo canario del Barça dio al equipo la frescura necesaria para afrontar el tramo final del encuentro, y por sus botas pasó la jugada decisiva. Iniesta, con muchos espacios, se plantó en la frontal del área y se la cedió franca a Pedro, que estrelló su remate en el poste; pero el rechace le cayó al más apropiado, al “cazagoles” por excelencia de “La Roja”, al “Guaje” Villa quien, con una sangre fría increíble, metió el balón por entre los defensas que guardaban la meta con Justo Villar en el suelo. El balón entró con suspense, llorando a lágrima viva, tras rebotar en los dos palos. Gol, gol, gol de España, gol de Villa; España prácticamente en semifinales.
Faltaban nueve minutos más el descuento, y no se podía fallar. Marchena entró por un tocado Puyol, y Martino se la jugó con Lucas Barrios. Pero el destino todavía nos tenía que deparar un último y morrocotudo susto. Los nervios hicieron que la defensa española dejara solo al recién entrado; su disparo lo rechazó Casillas quien, de forma felina, también desbarató la ocasión de Santa Cruz. Fue una doble parada que valió el partido.
Cuando Batres pitó el final todos fueron a abrazar al mostoleño; no era para menos. Su actuación, junto a la de Villa, ha sido clave para que el próximo miércoles, a las ocho y media de la noche, podamos luchar de tú a tú con Alemania por un lugar en la gran final del que ya es el gran Mundial de la historia de la selección española. A partir de ahora, roto también el maleficio de los cuartos en la Copa del Mundo, a competir y a disfrutar con ello.








Vamos españa!!
vamos españa!! PODEMOS!!
[...] varias veces que estábamos en semifinales y que no nos lo creíamos, pedimos un taxi que nos llevara al aeropuerto, donde teníamos reservado [...]